12.8.17

Entropía representativa y grupos de presión: surge el partido Nacional-Globalista


2a. quincena, agosto 2017


Entropía representativa


Uno de los politólogos más serios advierte, en un artículo sugestivamente titulado “El suicidio de las ballenas”, que los cetáceos representativos pueden autoeliminarse.1 La partidocracia uruguaya pone, ante la creciente defección de la población, todas sus esperanzas en la pulsión electoral, ya desde hace décadas asistida por la multa en moneda corriente. Antes que encontrarse en riesgo de extinción electoral, la especie partidocrática se encuentra amenazada, según Bottinelli, por una crisis de credibilidad pública que puede generar alteraciones permanentes en las bases nutrientes del medio ambiente social.

Conviene observar que el diagnóstico del experto no parece en sí mismo arriesgado, sobre todo si se tiene en cuenta que el propio planeta parece dirigirse en masa hacia un cataclismo biopolítico del mismo tenor. Quizás en su momento no se prestó los oídos que merecía a los ayes que provenían del propio presidente en ejercicio, cuando en aquel temprano 1995 en que amanecía la web multimedia, ya anunciaba desde su egregia cúspide que “los medios y las encuestas son más poderosos que los estados y los gobernantes”.2 Al día de hoy nos encontramos con que el mismo augur proclama que “The house of cards” ha propiciado el descrédito del sistema de partidos en EEUU, de forma que ha favorecido indirectamente el irresistible ascenso de Donald Trump. ¿Qué decir del ocaso, en la cuna misma de la democracia política moderna, de los partidos históricos (post-gaullistas y socialistas), desplazados por un partido cuyos militantes celebran sus asambleas partidarias a teclado batiente?

Vaticinamos desde ya, que mantenido a flote por los salvavidas idiosincráticos que propician las dos máximas rectoras de nuestro ethos político (“no le hagas el juego a...” y “podría haber sido peor”) el sistema de partidos uruguayo logrará una atinada y propicia reconversión, destinada a salvar lo único que queda por delante: la fachada. Ahora, sólo la partidocracia sabe lo que le queda por detrás del frente (sin que lo anterior signifique alusión ninguna a un reconocido Tribunal de Conducta Política que juzga al vicepresidente en ejercicio). Si el demos hace mutis incluso por la urna (según lo sostiene Bottinelli, estaríamos ante una crisis de credibilidad, no de electorado), entonces los representantes públicos quedan -famélicos ante el faltante de nutrientes- a la merced de algunas mafias institucionales convenientemente maquilladas de opinión pública. Quizás la mejor estampa de esa liquefacción representativa sea la actual competencia entre el MPP y el Partido de la Gente, que según refiere el politólogo antes citado, pugnan entre sí por ganar la misma base social ideológicamente decorticada.3


Grupos de presión


El ser se manifiesta, según Heidegger, por los sentimientos opuestos del júbilo y la angustia.4 Otro tanto podría decirse, respecto a la democracia representativa, de los grupos de presión: tanto podían encaramarse en los lugares más propicios a la manipulación cuando la representación gozaba del mayor prestigio, como denotar ahora la cruel ausencia de todo piso real, cuando ponen en ridículo la legitimidad delegada.

En Francia se hizo famosa la curiosa coincidencia partidaria de los funcionarios de una comuna (que correspondería a una alcaldía de nuestro actual sistema municipal): todos eran miembros del Partido Comunista. Quizás los partidos comunistas hayan ofrecido el mejor ejemplo de un grupo de presión que aprovechó, en su momento, el “júbilo” simbólico de la democracia representativa. La autoridad “organizativa” del disciplinamiento que infundían, se revestía tanto de la legitimidad social del presente como de la fatalidad histórica del futuro. Esa estrategia de grupo de presión en las estructuras institucionales no logró, en el caso de los partidos comunistas, sortear la propia declinación del paradigma que los auspiciaba. El modelo cayó, por dentro y por fuera de fronteras, aplastado bajo el peso del propio realismo socialista que proclamaba.

En el polo inverso de la falencia representativa parece situarse al presente la encrucijada del sistema de partidos. En un reciente evento partidario un orador protestó contra la ostentación de la bandera de la diversidad en la propia sede central del Partido Nacional. Calurosamente aplaudido por los asistentes según el informe periodístico, se vio sin embargo cuestionado por una tímida defensa de la diversidad de género por parte de algunos oradores, que sostuvieron “que los blancos (nacionalistas) somos diversos”.5 Parece difícil que una diversidad que apunta a la pluralidad de géneros y otra que sostiene la ortodoxia binaria en la materia, puedan sumarse sin diversificarse nuclearmente. ¿Que percepción de la entidad partidaria nacionalista posibilitó que la bandera de la diversidad de género ondeara en la sede de un partido cuyas bases parecen tan lejos de la flamígera diversidad? ¿O se trató, ante todo, de sumar un jirón más de base social?

Parece incuestionable que este tipo de polémicas o contradicciones aumenta la irradiación de las reivindicaciones transversales a la sociedad, por encima de las pertenencias macro-sociales que trasunta la ideología. Desde el punto de vista del incremento de la incidencia de los movimientos sociales y de opinión en el conjunto de la escena pública, estamos indudablemente ante una buena noticia. Pero al mismo tiempo este escenario plantea la pregunta acerca de la tergiversación que pueden sufrir las reivindicaciones de los movimientos sociales cuando degeneran en posiciones explotadas, con fines particularmente institucionales, por grupos de presión enquistados en la estructuras (macro)representativas, particularmente las estatales.

El problema que se plantea no consiste en saber si una tendencia de opinión puede cometer o no un exceso o incurrir en un desliz respecto a los propósitos que la animan, llevada por el impulso de la convicción. Los lamentos por los “excesos” del pasado siempre fueron -en particular desde la Revolución Francesa, de la parte de ex-revolucionarios (o entre nosotros de “guerrilleros arrepentidos”) una señal de adhesión al poder, cuando no provenían directamente de los sectores conservadores (como ocurrió, en el Uruguay, al fin del período totalitario, con monsergas contra el “violentismo”).

El problema consiste, por el contrario, en que desnaturalizadas por el sello de la impronta institucional, las reivindicaciones sociales más sentidas por un trasfondo movilizado de la sociedad puedan confundirse con dictados soberanos. Hacia fines del año pasado una militante de la “nueva agenda de derechos” renunciaba a la estrategia partidaria como vía adecuada para la transformación de la sociedad, desencanto que se comentó desde este blog con tono irónico. La ironía apuntaba a denunciar la fatal infelicidad de un “matrimonio de conveniencia”: las estructuras de representación del todo social no pueden hacer lugar a desbordes reivindicativos, sin alterar ipso facto la media representativa de un equilibrio general que constituye su propia razón de ser.6

Hoenir Sarthou cuestionó más recientemente, en el sentido inverso a ese estado de equilibrio representativo, la pretensión de hacer lugar a formas de sensibilidad que obviamente no son ampliamente compartidas por el común.7 Difícilmente Sarthou se oponga, desde una columna que se denomina “Indisciplina Partidaria”, a que un colectivo, una orientación dentro de la sociedad, o una familia adopten determinadas pautas de educación sexual. Seguramente la denominación “indisciplina partidaria” se asociaría, ante todo, con la idea de que un órgano colectivo no puede esgrimir pautas claramente sectoriales sin ofender un campo de libertades compartidas. A no ser que ese colectivo esté definitivamente entregado, en su desamparo representativo, a grupos de presión que quieren marcar desde lo alto el camino. Quienes así lo pretendan, pueden desde ya tomar ejemplo de los partidos comunistas del pasado, a costa, es cierto, de no considerar lo que queda de tales aparatos en el presente.


Surge el partido Nacional-Globalista


Aquejado quizás por la angustia que domina a todo especialista, que aspira a mejorar el dominio de su saber cuando lo ve en vías de deterioro, Bottinelli se pregunta por la solución que podría poner coto a la descomposición de los organismos partidarios. Entiende que nada sería tan propicio a una salida exitosa como una alianza entre sectores que reeditara, en clave de diversidad ideológica, el contexto del antiguo consenso que primó durante la hegemonía batllista.8 Bottinelli no parece tener en cuenta el antecedente que significó el MLN-Tupamaros en tal sentido, en cuanto sin definirse ideológicamente, se proponía al mismo tiempo reunir detrás de un proyecto de Liberación Nacional, a sectores ideológicamente diversos (marxistas-guevaristas, battlistas-colorados, blancos-nacionalistas, cristianos de izquierda, socialistas tercermundistas, etc.). Incluso el MPP no ha hecho otra cosa, liderado por Mujica, que intentar contraponerse al sector del Frente Amplio que proviene de la izquierda tradicional (que el MLN consideró siempre un adversario táctico), mientras por otro lado el mismo Mujica no cesaba de hacerle guiñadas a los sectores ex-wilsonistas, como lo señalamos oportunamente en este blog.9

El problema no consiste en que la clase política no atisbe que su supervivencia exige recomponer el bloque político que gobernara durante la “sociedad batllista”, sino en considerar bajo qué condiciones, al presente, una configuración representativa puede consolidarse como efecto de los asuntos públicos. La crisis de la representación es ante todo una crisis del vínculo presencial entre los individuos. La índole genuina de la representación está más cerca del término “presencia” de lo que cierta doxa empirista-cuantitativista cree: no existe representación sin condición presencial en el punto de partida del proceso representativo. Eso es efectivamente lo que la artefactualidad del presente social excluye, en aras de la virtualidad de los vínculos interpersonales.10 Con una economía penetrada por el capital transnacional (que incluso el desarrollismo progresista presenta como desideratum) y una sociedad atravesada por formas de mediación a distancia (léase redes sociales y plataformas mediáticas), la condición de la delegación representativa, en cuanto exige la cohesión orgánica y nacional de una totalidad social-territorial, luce como un despojo obsoleto.

La articulación mundialista exige, con tales bases del presente, que el campo interno al país luzca como una variante sucedánea del paradigma globalizador. Esa articulación requiere a su vez subordinar los movimientos sociales y de opinión a normas de “corrección política”. Normativamente supeditados a las estructuras estatales y porosos, desde allí, a las orientaciones que imprimen los organismos internacionales (bancarios, comerciales, jurídicos, universitarios, etc.), los movimientos de la base social se reducirían a un contexto menor y manejable, de grupos de presión enquistados en las estructuras institucionales.

La matriz mundialista fue infundida en el Uruguay por el conflicto en torno a la industria de pasta de papel instalada por la empresa Botnia. Conviene tener en cuenta que una neta mayoría de la opinión pública creyó estar defendiendo una reivindicación nacional contra la Argentina, cuando en realidad defendía una estrategia transnacional contra un movimiento ambientalista. El campo Nacional-Globalista11 ya está configurado entre nosotros y no parece provenir del ámbito politológico un planteo alternativo. Quizás porque la politología de la alternativa no podría abrirse paso sin cuestionar el rol de las estructuras del Estado en el presente de la globalización, ni dejar de considerar como esas estructuras se ven llevadas, para sostener una fachada representativa, a hacer lugar a grupos de presión.

Como lo señala Gonzalo Ferreira,12 al quedar como presidente de la Asamblea General en caso de renuncia de Sendic, Mujica (desde ya, con el pulgar hacia abajo respecto al vicepresidente) se encontraría en la mejor situación para manejar el contexto de las políticas de alianzas. Recuérdese en particular el idilio personal que mantuvo durante su presidencia con el Congreso de Intendentes, donde se encontraba concentrada (y sigue así en este período de gobierno) la mayor incidencia política del Partido Nacional. Conviene asimismo recordar que le ha arrastrado el ala a ese sector, acompañado de su gobierno, a partir de la celebración del bicentenario de la independencia, con el intendente blanco de Soriano.13 Se cumpliría así el sueño el antiguo político “blanco” que Mujica nunca dejó de ser: demostrar que la auténtica transformación pasa por el nacionalismo. Esa orientación significa, en cuanto prospere a través de un devenir de “políticas de Estado”, nutridas a su vez de “corrección política” en el curso de la mundialización, el surgimiento del Partido Nacional-Globalista.



1 Bottinelli, O. “El suicidio de las ballenas” Factum (01/07/17) http://www.factum.uy/analisis/2017/ana170701.php
2 Pereira, G. “Sanguinetti cree que los medios son “más fuertes” que los estados y los gobernantes” (14/09/95) Búsqueda, Montevideo, p.10.
3Ver al respecto la afirmación al final del video: Bottinelli, O. (entrevistado por N. Fernández) “El gobierno no tiene una idea-fuerza clara en este período” (julio 2017) Factum http://www.factum.uy/entrevistas/2017/ent170710b.php
4Heidegger, M. (1951) El ser y el tiempo, Fondo de Cultura Económica, México, p.151.
5Diario Atlas (11/07/17) http://www.diarioatlas.com.uy/?p=33676
7Ver Sarthou, H. “El sexo en la escuela”, Voces (27/07/17) Montevideo, p.5 y posteriormente “Error y diversidad” Voces (02/08/17) http://semanariovoces.com/error-diversidad-hoenir-sarthou/
8Bottinelli, O. (entrevistado por N. Fernández) “El gobierno no tiene una idea-fuerza clara en este período” (op.cit.supra)
9“Bicentenario, Patria Gaucha y Patria Chaucha: no es lo mismo pero da igual” http://ricardoviscardi.blogspot.com.uy/2011/05/bicentenario-patria-gaucha-y-patria_312.html
10Respecto al artefacto dice Derrida: “(...antes que saber de que está hecho, hay que saber que está hecho...)”: la materialidad es desplazada por la inteligencia programadora. Ver Derrida, J. (1998) Ecografías de la televisión, Eudeba, Buenos Aires, p.15.
11Nacional-Globalismo: el título de uno de los capítulos de Viscardi, R. (2013) Contragobernar, Maderamen, Montevideo.
12 Ferreira, G. “Una ayudita de Mujica” El Observador (27/07/17) http://www.elobservador.com.uy/una-ayudita-mujica-n1103683
13 “Bicentenario, Patria Gaucha y Patria Chaucha: no es lo mismo pero da igual” (op.cit.supra)

24.7.17

Caradamianto, el caradura mediático


1a. quincena, agosto 2017



La impávida insolencia con que Mujica ardió sin quemarse en medio de una multitud, recostado a los improperios políticos que Chomsky dirigía contra los alicaídos “progresismos” de la región,1 provee una excelente oportunidad para profundizar acerca de la transformación del poder en curso. Excelentes análisis de estimados colegas y amigos han abierto un interesante debate sobre el revelador desparpajo del “presidente más pobre del mundo”.2 A nadie le quedará duda, tras el ominoso silencio que cundió en medio de la vergüenza ajena, que la misma pobreza no galardona a un “pobre de espíritu” y a un “pobre de vergüenza”, aunque entre tan disímiles especies de humildad medie la opera pop Jesucristo Superstar.

Del “asado del Pepe” al “porro del Pepe”

La primera cosa a señalar, para entender este bochornoso mutis de respuesta, es que Mujica no parece haber urdido esta escena mediática. Igualmente se equivoca quien atribuya al ex-presidente haber pergeñado la casualidad propicia y progresiva por la cual el MPP (plataforma electoral que integra Mujica) pasó de “extrema izquierda” a “profundo voto”. Como lo señala Zabalza, quien intentó resistir a ese declive moral hacia las alturas institucionales, lo ideológicamente canallesco vino con una progresión electoral que ni siquiera se esperaba.3 El arribismo no defiende programas, sino un pragmatismo de la actualidad. En todo ese proceso Mujica operó como el vector mediático, que sin “solución de continuidad” (como se decía antaño) llevó del “asado del Pepe” al “porro del Pepe”.

Cuando estamos ya ante “el porro del Pepe”, parece razonable afirmar que tampoco hubiera habido “asado del Pepe” sin reproducción ampliada que asegurara la irradiación de la imagen. Conviene entonces remitirse a las primeras “economías” mediáticas de esta difusión. Quizás una de las iniciales, incluso  en los albores de este siglo, fue “no sea nabo Neber” espetado por Mujica a Neber Araújo, periodista de amplia incidencia entre amplios sectores de la opinión pública. Este incidente es muy revelador. ¿Por qué los medios no forjaron un cordón sanitario ante el ataque a uno de sus operadoradores mas notorios del momento, e incluso se difundió ampliamente el exabrupto? La razón es muy simple: los exabruptos en los medios generan rating y el rating genera ingresos publicitarios (los programas de chimento (particularmente, aunque no sólo en la TV argentina, son el mejor ejemplo).

¿Por qué Planeta le encarga a una periodista que ya ha abierto un capítulo negro y escandaloso del “delito organizado”,4 que escriba un libro sobre un ministro (Eleuterio Fernández Huidobro)5 que fue asimismo piedra del escándalo a partir de las piedras que él mismo lanzaba contra tirios y troyanos? La respuesta es la misma, Planeta no está comprometida ni en un sentido ni en otro con el proceso político uruguayo, pero es una empresa multinacional que sabe de rating y de ventas. Mezclar en un mismo cóctel a un personaje ministerial que ha contado una novela sobre sí mismo, que además intersecta con un pasado a todas luces no superado (véase sino el polvo levantado por el “caso Amodio” igualmente vinculado al pasado de la guerrilla, o el ingente número de libros sobre el mismo tema) y una periodista con capacidad de indagación y sin pelos en la lengua, no puede sino ser un éxito de ventas en librerías, sobre todo en un país que vive al vaivén del sistema de partidos.6

Además del impacto en las costumbres que asegura el rating, Mujica cuenta con otro elemento personal que suscita el apetito de los medios. Lo voy a explicar con una anécdota, siempre más efectiva que una fundamentación que puede parecer sesgada en su planteo. Días pasados participé de un evento académico, en cuyo desarrollo un colega se refirió a la campaña mediática de la actual derecha española contra Podemos. Como se sabe, este partido se ha inspirado relativamente en procesos latinoamericanos para sus propuestas, pero la derecha ha doblado la apuesta sobre la figura latinoamericanista y presenta a Pablo Iglesias, entre otros de su partido, como émulos de Chávez, de Morales o de Cristina Fernández.

Según relataba mi colega, el estigma mediático utilizado por la derecha recurría a aquella escena en que el rey Juan Carlos le recriminó a Chávez “¿porqué no te callas?”. Sin duda esta caricaturización tiende a mostrar bajo un cariz peyorativo a Podemos, utilizando la imagen de procesos extremistas, empobrecedores y caóticos que los medios dominantes han asociado con Chávez, Morales, Correa o Cristina Fernández. Ahora, si se trata de pintar con los trazos más gruesos y peyorativos a Pablo Iglesias y a Podemos ¿quién mejor que Mujica para ridiculizar la figura de una izquierda chabacana, mal hablada y desprolija?

Sin embargo mi colega excluyó explícitamente a Mujica del grupo de “símiles simiescos” denostados por la derecha española. ¿Cuál es la razón? Sin duda, que no se asocia a Mujica con un planteo inquietante para las derechas, sino con un trasfondo de buenas intenciones y renuncias personales que conforta, ante todo, el status quo tal como lo promueve la dominación: operaciones bursátiles y cambios en el alma.

Mujica reúne entonces dos ingredientes fundamentales para incrementar la bulimia empresarial que cunde en los medios a través del rating: choca a las costumbres de forma que promueve el impacto mediático y aumenta la audiencia, mientras se lo percibe de “bajo riesgo editorial” -no olvidar que los medios dependen de la publicidad estatal y empresarial- en tanto conforta el status quo, ante todo por la insistencia en una moralina tan inocua como conformista. Se promueve así un “izquierdismo” de pacotilla, alimentado de miserabilismo ideológico y buenas intenciones abaratadas por docena. ¿Sino cómo explicar el estupor que cundió -intramuros y extra-muros- cuando Chomsky desgranó en tres frases, a centímetros de la piedra que lo enrostraba a su lado, el abc de cualquier planteo crítico actualizado?

No se trata de la política de Mujica, sino de la política de los medios

Llegados a este punto, se percibe que no se trata de Mujica como político, sino de la política de los medios. Esto explica como el fantoche declarativo crece en medio de la más fabulosa -y sobre todo fabulatoria- incongruencia (cito de memoria a Hoenir Sarthou: “un día hizo un discurso anticonsumista en Nueva York y al día siguiente firmó la bancarización de la economía en Montevideo”). El lector podría preguntarse si este lanzar por los aires a un personaje del que se sirven los medios, no supone una “teoría conspirativa” acerca de la “comunicación social”. ¿No existen periodistas imbuidos de su papel público y su trascendencia social, efectivamente convocados por un afán democratizador? Ante esta cuestión otra vez quizás convenga acudir a un ejemplo esclarecedor.

La Diaria es un medio que ha cambiado significativamente el sesgo periodístico del Uruguay. La orientación que le ha proporcionado su director, Marcelo Pereira, ha reflejado una sensibilidad actualizada en muchos planos -defensa de movimientos sociales, democratización de las costumbres, apertura al debate de ideas, actualización de las problemáticas intelectuales, incluso aportes al formato periodístico y los canales de difusión de la prensa. Sin duda no son compartibles muchas de las orientaciones editoriales (por ejemplo, cierta insistencia en remitir el “pasado reciente” a la generación del 83'), o la generosa ventana a lo “políticamente correcto” made in USA, pero esas y otras objeciones no obstan la percepción de cierto giro periodístico significativo.

Sin embargo con oportunidad del “inicio de la expedición de marihuana estatal”, el mismo periódico de sesgo fuertemente inconformista publica un artículo ditirámbico acerca de “el porro del Pepe” con el sugestivo título de “Como el Uruguay no hay”.7 Autocomplacencia neocolonial reciclada en permisividad conformista. Ni una palabra sobre una despenalización que no se fundamentó en la libertad del consumidor, sino en la lucha contra el narcotráfico. Ni una palabra sobre el efecto de toda adicción, cualquiera sea, como compensación relativa a un plano de carencia. Ni una palabra sobre el efecto del consumo cotidiano de marihuana, como principio psicoactivo que destruye lentamente la memoria y disminuye de forma progresiva la voluntad individual. Ni una palabra siquiera sobre la incongruencia política de perseguir el tabaquismo8 al tiempo que se favorece el consumo de una droga competidora. Más realista que el rey, el autor se vio confrontado a las propias declaraciones de su ídolo en la misma oportunidad: incongruente pero no tonto, Mujica abrió el paraguas respecto a la liberalización del consumo, señalando desde hace tiempo, pero también con ocasión de “el día de la liberalización del porro estatal”, que personalmente no lo recomienda.9 La psiquiatría tampoco.

¿Por qué entonces, La Diaria publicó tal folleto propagandístico, carente de todo humor crítico? La razón es que ningún medio puede permanecer ajeno a la articulación entre sistemas de medios, que primero se complejizó con la satelización, que conllevó la articulación entre medios incluso de continentes distintos (CNN, BBC, TV Española,etc.), para más tarde anclarse en la propia base comunitaria a través de redes de usuarios y plataformas de interacción (facebook, twitter, instagram, etc.). Ningún medio puede determinar por sí sólo la actualidad, sino que la determina una cadena de sistemas de comunicación articulada tanto verticalmente (por estructuras tecnológicas mundializadas) como horizontalmente (por circulación noticiosa orientada según medios nacionales y públicos segmentados). Por esa razón si La Diaria se ponía al margen de “la noticia del día” (“el porro del Pepe”), se ponía al margen de la actualidad noticiosa y por vía de consecuencia de la “realidad social”. Así terminó por difundir un artículo que expresa “ese lado de la opinión ante la actualidad”, que no deja de ser funcional a la dominación.

Esa conclusión conlleva en su propia formulación una reversión conceptual que puede pasar inadvertida: la actualidad la hacen los medios, no “la realidad”. Si al lector le dijéramos que el mapa mundial lo determina la potencia atómica, seguramente concordaría, ya que la disuasión nuclear es la base de la distribución de fronteras posterior a la 2a Guerra Mundial: crisis de los misiles en 1962, golpes de Estado posteriores para asegurar en América Latina el “patrio trasero” de EEUU, Irán puesto en la picota del mundialismo por osar desafiar la potencia nuclear de Israel (entre otros tantos casos). La disuasión nuclear es efecto de la tecnología, como lo son los medios de comunicación desde inicios del siglo XX. Pergeñada históricamente a través de la mediación social, esa tecnología comunicacional se ha convertido al presente en el propio terreno de la socialización, que hoy es mediática. Como efecto de la prolongación de la mediación social en la artefactualidad mediadora, hoy la medialidad artefactual ha substituido a la sociedad del “Contrato Social” (la representación moderna expresó a su vez, a través de la secularización, la tradición cristiana de la mediación, que autorizó en las imágenes el vínculo terreno con el orden celestial).

Aqui volvemos al caradamianto que pemanece impávido mientras le espetan al oído los peores adjetivos ideológicos. ¿Por qué Mujica endosó ese estigma al reverso de su rostro? La respuesta quizás pueda, también esta vez, plantearse por la vía del ejemplo. Un portal difundió una noticia en su sección de “Entretenimiento”. La noticia era “el vocalista de Litin Park se suicidó”. La pastilla informativa daba acceso a una ampliación de la información. Puesta en primer lugar del Inicio del portal, la noticia quedaba compuesta como sigue: “Entretenimiento: el vocalista de Litin Park se suicidó”. Se ha señalado hasta el cansancio cómo la expresión facial del informativista de TV pasa de la alegría a la consternación, alternativamente, según el estado de ánimo que suponga (para el status quo mediático) la noticia que difunde, según un caleidoscopio emocional y conceptual que recorre todo el espectro cromático, refractado muchas veces a lo largo de un informativo. El caleidoscopio, antes que informar, entretiene. Por esa razón se ha señalado, en particular a partir del surgimiento de la “red de redes”, que la comunicación ha pasado, al presente, de información crítica a mero entretenimiento.

La economía tecnológica de la información diseminada supone que una mayor “potencia de antena”, al tiempo que amplifica la difusión, también la disminuye en densidad conceptual asociada a la noticia. Es lo que Virilio ha llamado “el Panóptico de luz”: estamos encerrados en “la velocidad y vacuidad de las imágenes”.10 A mayor velocidad y alcance, mayor vacuidad y auge del vaciamiento de contenidos: “Entretenimiento: el vocalista de Litin Park se suicidó”.

La estructura de la realidad está hecha de medios tecnológicos y la artefactualidad instala en la medialidad una economía de la contigüedad de contenidos: esto explica porqué Mujica puede un día hablar contra el consumismo y al otro firmar la bancarización que favorece el consumismo, al tiempo que sigue pavoneándose por otros lados como “el presidente más pobre del mundo”. Pero además ofrece un principio genérico de explicación, acerca de porqué permaneció, tan impávido como impugnado, a centímetros de los anatemas que lanzaba Chomsky contra todo lo que propició. En lo que hace al propio Chomsky, alargaría indebidamente este texto explicar una comparecencia para imputar al anfitrión, asimismo el lector puede rebatir sobre el lingüista -sin que ello lo identifique con el “ex-guerrillero”- la explicación que acabamos de presentar: la condición mediática como clave del acontecer político.

Caradamianto envuelto en llamas

Veamos en la coyuntura actual del propio Mujica cómo funciona la superposición de contenidos mediáticos. El asombroso codo a codo de contrarios ideológicos que protagonizó con Chomsky, no es la única disparada al disparate a la que se ha ofrecido generosamente Mujica. Recordemos hace poco el escándalo de su “ministro de colonias”: Almagro. Tratando de “despegarse” de la estampilla del hombre de paja que había ideado para incidir en la OEA, el “guerrillero arrepentido” dijo que “el papel le había quedado grande a Almagro”, cuando en realidad toda la carrera de Almagro es, desde embajador en China hasta ministro de Relaciones Exteriores de Mujica y luego candidato a “ministro de colonias”, una “puesta en escena” del “ex-guerrillero”.

Pero sobrevino luego Lula. Aquí es peor, porque la similitud de perfil “pobre” y “presidencial” se contamina con la contigüedad no sólo de imagen personal, sino además de la insoslayable corrupción del sistema de partidos brasileño en el que -tan arribista como Mujica- ingresó precipitadamente Lula.11 Entonces caradamianto ofrece, contrito en silencio ante Chomsky, la proximidad escénica con un paladín de la opinión mundial de izquierda que puede compensar “el peso muerto de Almagro” y la escandalosa intimidad con Lula (recordemos que Mujica “publicó” la “confesión” que le hizo Lula: Brasil no se gobierna sin corrupción).12

Una última contigüedad es la del “porro del Pepe”. Es la más reciente y la que nos permite, en la suma y resta, ver con mayor claridad cual es el efecto específico del perfil “caradamianto” con Chomsky. Pasemos raya y saquemos cuentas mediáticas: dos noticias en un sentido (presentarse como “contrito” ante Chomsky y “liberador del porro”) y dos en otro (el “Almagro ministro de colonias promocionado por Mujica y” y “el confidente del presidente más corrupto”). El cociente de la suma y resta surge límpido: la “audiencia de a pie” no sabe si Mujica es una cosa Almagro-Lula o la otra Chomsky-porro-liberación, incluso porque profesó de viva voz: “como te digo una cosa te digo la otra”.

El poder pasa justamente por hacernos creer que puede ser cualquier cosa y que es como “cualquiera de nosotros”: es el Orden social. La antigüa expresión “caradura” contraía, en una palabra, el sentido de alguien capaz de saber que ofendía, al tiempo que sostenía una máscara impertérrita. El caradamianto posee en la propia superficie, abandonada toda profundidad en aras de la celeridad informativa, las propiedades de su apelativo: envuelto en llamas el amianto no entra en combustión, pero aún así, siempre contamina.



1 “Para Chomsky, crisis de la izquierda en la región es producto de la “corrupción” y la “exportación de materias primas” Montevideo Portal (17/07/17) http://www.montevideo.com.uy/contenido/Para-Chomsky-crisis-de-la-izquierda-en-la-region-es-producto-de-la-corrupcion-y-la-exportacion-de-materias-primas--349133
2 Ver en particular Sarthou, H. “¿A quién le sirve Chomsky?” Voces, (20/07/17) Montevideo, p. 5.
3 La misma descripción del “irresistible ascenso electoral del MPP” se encuentra en Garcia, J. “Uruguay. Otro contundente alegato contra el ex presidente Mujica de parte de un militante tupamaro”, Resumen Latinoamericano (24/07/15) http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/07/24/uruguay-otro-contundente-alegato-contra-el-ex-presidente-mujica-por-parte-de-un-militante-tupamaro/
4Urruzola, M. (2016) El huevo de la serpiente, Planeta, Montevideo.
5El libro de marras denunciaba la colaboración de Mujica y Fernández Huidobro con bandas de tupamaros (re)convertidos en delincuentes comunes, cuando ya ocupaban cargos electivos.
6Urruzola, M. (2017) Eleuterio Fernández Huidobro, Planeta, Montevideo.
7 Garat, G "Como el Uruguay no hay" La Diaria (20/07/17) https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/7/como-el-uruguay-no-hay/#!
8 El actual presidente, quien pertenece a la misma “fuerza política” de Mujica, acaba de radicalizar las medidas de lucha contra el tabajo: no se puede fumar en las inmediaciones de ciertos lugares públicos, ni siquiera al aire libre.
9 Mujica sobre marihuana legal: es un "experimento" hecho "con seriedad" El País (19/07/17) http://www.elpais.com.uy/informacion/mujica-marihuana-legal-experimento-hecho.html
10 Virilio, P. (2010). L'administration de la peur. Paris: Textuel. p.66.
11 Ver al respecto Perera, J. "Ni víctima ni ingenuo" Voces (20/07/17) Montevideo, p. 11.
12 Ver al respecto Nieto, L. "A luta continua" Voces (20/07/17) Montevideo, p. 13.

28.6.17

Libertad de movimiento en la globalización


1a. quincena, julio 2017 


El título de esta actualización de blog retoma el tema de la primera sesión del debate sobre (RE)-/E/IN/MIGRACIÓN organizado por la Embajada de Francia y el Goethe Institut, con la participación de Barbara Cassin (Collège International de Philosophie), Florent Guénard (Université de Nantes), Corinne Mieth (Ruhr-Universität Bochum) y Ricardo Viscardi (Universidad de la República), 26 de junio de 2017, Montevideo.

Una pirámide achatada con base en el “desplazamiento forzado”

Considerada globalmente, para hacerle honor al registro temático de la globalización, la migración incluye distintos procesos: la migración económica, el exilio y la condición refugiada. Tanto la migración por razones económicas como el exilio suponen una decisión vinculada, al menos relativamente, a la actividad voluntaria del migrante. Ese componente las asocia a la tradición occidental de la libertad civil. A estas expresiones consolidadas viene a agregarse una más reciente, pero muy significativa: la migración calificada.

La migración económica y el exilio se encuentran al presente en vías de regresión relativa, superadas por la migración destinada a refugiarse. El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha tendido históricamente a incorporar, entre sus cometidos, las situaciones vinculadas tanto al exilio como a distintas formas de persecución por razones de pertenencia étnica, religiosa o ideológica. Cierta concentración de procesos migratorios de refugio, engloba a desplazados (principalmente por conflictos bélicos, eventualmente incluso por hambrunas o catástrofes climáticas), perseguidos (por razones eventualmente religiosas, étnicas o político-partidarias) o deportados (por conflictos étnicos o por exclusión ideológica). En tal sentido es ilustrativa las diferenciación que establece ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) entre las distintas circunstancias que se admiten por igual como móvil de refugio: a) desplazados internos (dentro de un mismo país) 40,8 millones de personas, b) refugiados en distintos países (21,3 millones, de los cuales16 bajo el mandato de ACNUR) y 3,2 millones de solicitantes de asilo.1

Presenta un sesgo sugestivo que ACNUR adopte la vasta denominación “desplazamiento forzado” para presentar las situaciones de mayor desprotección, explotación y peligro para la vida humana en nuestros días. La distancia que sugiere tal denominación entre el destino de las personas en la extensión geográfica y el origen territorial que les es propio, parece indicar que las circunstancias que rodean a tal “desplazamiento forzado” escapan a todo lo que la tradición vincula con la libertad.

La migración calificada constituye el otro dato significativo del presente de las migraciones,2 ante todo porque contrasta vigorosamente con la condición al límite de lo humano que tiende a tomar el “desplazamiento forzado”, sobre el que extiende una tutela relativa las Naciones Unidas. Contrapuesta al desamparo e incluso la explotación que caracterizan a la emigración compulsiva, la migración académica se convierte en un indicador sugestivo, en cuanto se sitúa en el polo opuesto del proceso migratorio que caracteriza a la globalización. Conviene entonces considerar los procesos migratorios en la actualidad como un conjunto que tiende a tomar la forma de una pirámide achatada. En el vértice se encuentran distintas formas de desplazamiento, que incluyen cierta capacidad de decisión por parte de las poblaciones involucradas, mientras en la base se encuentran una enorme mayoría de personas forzadas, por un concurso de circunstancias ajenas a su voluntad, a desplazarse entre distintos territorios.3

Podría entenderse que la migración privilegiada condensa todos los aspectos positivos de la libertad de movimiento, en cuanto supone ante todo una decisión del migrante, pero además, esa decisión no se vincula a una imposición de las circunstancias, como la represión política, la crisis económica o la catástrofe natural, sino a una formación obtenida por méritos propios, que habilita una mejor implantación socio-profesional en el extranjero. Pese a esta descripción que parece galardonada de todos los rasgos de la libertad y del movimiento por decisión propia, incluso la migración académica se convierte en una política de los estados, tanto para favorecerla como para desalentarla.

En la Unión Europea los estudiantes universitarios oriundos de uno de los países miembros, deben desplazarse obligatoriamente, durante un período no menor a seis meses, para estudiar en otro Estado de la misma comunidad. En el lado inverso tenemos el caso de Uruguay, país cuya extensión territorial no conoce distancias mayores a 500 km y donde el parlamento votó, bajo los auspicios del gobierno nacional, fondos específicos para instalar la Universidad de la República en el interior del país. Estos fondos estaban atados a ese fin y la universidad no podía utilizarlos con otro destino, con el explícito cometido de que los estudiantes uruguayos permanezcan en su departamento de origen o en uno aledaño. Tenemos por fin el caso de las políticas de repatriación o revinculación académica de ciudadanos que han terminado o desarrollado su formación en el exterior, que propician distintos estados, entre ellos el uruguayo.

Que los propios estados fomenten determinada migración (de estadía transitoria en el extranjero o de retorno al país de origen o incluso intenten limitar los movimientos migratorios de índole académica), señala hasta que punto la migración es un dato relevante del presente mundial, no sólo en el sentido trágico que adquiere para los desvalidos y expoliados, sino también como “política de Estado”. Parece sugestivo, por otro lado, que las políticas positivas que predominan en el conjunto social acerca de la emigración, se vinculen ante todo al campo del saber, del conocimiento y de la tecnología.

El acerbo cultural, cognitivo y tecnológico no es, en cuanto tal, patrimonio de ningún país en particular. La migración académica se presenta, con todos sus efectos queridos u obstaculizados según los casos por los estados-nación, como un elemento que se impone a los distintos sistemas políticos, en razón de condiciones supérstites a cada contexto nacional en particular.

El proceso migratorio como determinación transversal a los estados-nación

Cabe entonces preguntarse si la progresiva subsunción de la condición de exiliado y de emigrado en la de refugiado (desplazado, deportado, evacuado, etc.), no corresponde asimismo a una alteración de las condiciones de desarrollo internas de cada contexto nacional, como efecto de la intervención de poderes transnacionales, que atan las circunstancias internas de cada país a un potencial transversal al contexto internacional. Desde este punto de vista la migración académica configura una transversalidad globalizadora, que lejos de propiciar efectos edificantes para las comunidades que la padecen, promueve la desarticulación interna. Es ampliamente conocido que el potencial intelectual formado en los países del tercer mundo pasa a engrosar, en una proporción alarmante, el contingente operativo de los centros académicos en los países desarrollados.4

Carlos Quijano, fundador del Semanario Marcha en el Uruguay decía “La universidad es el país”. Con ello expresaba la característica matricial del Estado-nación: su desarrollo sustentado en una integración inteligente de la organicidad vernácula. Si este elemento integrador emigra, otro tanto tiende a ocurrir con las demás partes del todo social, que el mismo saber debiera articular. Así como el mayor contingente de refugiados corresponde, según ACNUR, a desplazamientos internos a los distintos países, los países que encabezan la nómina en números absolutos de refugiados recibidos son los que pertenecen a la zona del conflicto y participan, directa o indirectamente, del contexto bélico: Turquía (2,5 millones), Pakistán (1,6 millones), Líbano (1,1 millones), les siguen Irán , Etiopía y Jordania.5 El mayor impacto masivo de la migración se produce por lo tanto en el propio contexto desarticulado por los conflictos. Mientras corresponde a la descripción puntual de los sucesos, la presentación de la migración a escala mundial como un drama humanitario y una tragedia civilizatoria, también ignora el plano más determinante del desplazamiento de poblaciones en el presente: el potencial de intervención tecnológica que al día de hoy favorece la cristalización del poder mundial, con efecto sobre los países y las poblaciones “tomadoras de conflicto”.

Esa cristalización del poder mundial desarticula la integridad de las comunidades nacionales. El caso de Siria es por demás patente: un enclave estratégico, que cierra o abre el paso a través de Turquía a Europa, que colinda con el enclave kurdo y la zona de conflicto árabe israelí, es el escenario de una batalla que libran las grandes potencias, con intereses contrapuestos a través de las partes civiles del conflicto. Segun ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) el 54% de las personas refugiadas en 2015 proviene de tres zonas de notorio conflicto bélico, atravesado a su vez por ya históricas intervenciones extranjeras: Siria, Afganistán y Somalia.6 Allí la magnitud del escenario estratégico y de la potencia militar involucrada parecen presentar el aspecto humanitario como una secuela derivada y secundaria de lo que Derrida ha denominado, con relación al poder de Estado, la alternancia entre “la bête et le souverain”. Puede suceder sin embargo lo contrario, es decir, que el aspecto humanitario y el horror del exterminio sirvan de trasfondo a una manipulación estratégica, con propósitos igualmente desviados del fin que se aduce.

Parece haber sido el caso que trajo a colación la declaración del ex-presidente Mujica, con relación a los excarcelados de la cárcel de Guantánamo, posteriormente refugiados en Uruguay. Interrogado acerca de la conflictiva relación de los liberados de Guantánamo con el gobierno que él mismo presidía, Mujica declaró que la llegada a Uruguay de esas personas habilitaba, a su vez, la exportación de naranjas uruguayas a Estados Unidos.7 Por más que el ex-presidente uruguayo haya a posteriori tomado distancia de su propia declaración, el propósito que expresó dejó en claro que cierto vínculo de necesidad pudo ser pensado, desde un lugar de gobierno, entre una negociación comercial y la liberación de personas encarceladas al margen de todo derecho internacional.

Contrariamente a la frase “Después de Auschwitz no se puede pensar”, quizás lo propio del presente sea que debemos pensar Auschwitz. El criterio que sostiene la inconmesurabilidad entre Auschwitz y el pensamiento expresa, a su vez, una desmedida fe en el pensar. El fundamento clerical del positivismo queda manifiesto desde que sabemos que Augusto Comte fue el secretario de Saint-Simon, quien a su vez propiciaba una Iglesia de Jefes de Empresa. Recientemente Matthieu Calame denunciaba que la tecnocracia, que el denomina “cientistas” configura un nuevo clero, que imbuido de un rol evangelizador del saber, pretende convertir todo pensamiento en instrumento de la eficacia pragmática e incluso -se podría agregar- todo conocimiento en activo bancario.


2 Se estima en 1,5 millones el número de emigrantes calificados que América Latina y el Caribe han sumado a la población de los EEUU. Ver Luján, M. “Migraciones calificadas Sur/Norte: historia y desafíos en el presente” Voces en el Fénix http://www.vocesenelfenix.com/content/migraciones-calificadas-surnorte-historia-y-desaf%C3%ADo-en-el-presente
3 Mangana, S. “Nuestra casa es el mundo: el acento en los refugiados” El Observador (22/06/17) http://www.elobservador.com.uy/nuestra-casa-es-el-mundo-el-acento-los-refugiados-n1087887
4Lema, F. “Migraciones calificadas y desarrollo sustentable en América Latina” (2007) Educación Superior y Sociedad, Vol.12 No.1 http://ess.iesalc.unesco.org.ve/index.php/ess/article/view/25
5ACNUR “Tendencias Globales” (2016) ob.cit.
6ACNUR “Tendencias Globales” (2016) ob.cit.
7 “Mandá fruta” Montevideo Portal (06/05/16) http://www.montevideo.com.uy/auc.aspx?307438,3